Encarna está a punto de cumplir 99 años.


Pero cada noche sueña que aún juega a baloncesto como en 1931, cuando la bautizaron como “La niña del gancho”.

Como hace 70 años, cada día lee el diario, guarda las noticias sobre deporte femenino y las plastifica para su archivo personal.


Ya que nadie se acuerda de las mujeres pioneras del baloncesto, lo hace ella.

Éste no es un proyecto al uso.
No sigue un recorrido comercial estándar.
Es una historia que debía ser contada.
Y hemos puesto lo mejor de nosotras y nosotros dentro de unos límites presupuestarios muy duros para hacerlo realidad. Así también hemos tenido la libertad de poder seguir el ritmo de Encarna para rodar.

De hecho, sin arriesgarnos a autoproducirlo, si no hubiésemos insistido, si no creyéramos en el cine, esta historia no se explicaría.